jueves, 17 de mayo de 2018

Esnesto Ortega Garrido

Ernesto Ortega

Nace en Calahorra, La Rioja, cosecha del 71. De niño pasa mucho tiempo en la librería de sus padres y pronto aprende a hacer la O con un canuto. Se aficiona a las letras, hasta que le ponen los puntos sobre las íes y decide estudiar empresariales. Tras abrir un paréntesis en su vida, que todavía no ha cerrado, se traslada a Madrid, donde por h o por b, acaba trabajando como redactor publicitario.

Ha ganado varios concursos de relatos y microrrelatos y sus textos han aparecido en diferentes antologías, entre ellas Deantología (Talentura, 2013), Desahuciados (Traspiés-2014), Fútbol en breve: Microrrelatos de jogo bonito (Puertabierta Editores, 2014) y Ballenas en hormigueros: Antología hispanoaméricana de ficción (Editorial ojo de pez, 2014). En 2012 publicó en solitario el libro de relatos La dictadura del amor (LCK15) y en 2016 Microenciclopedia ilustrada del amor y el desamor, con ilustraciones de Nacho Gallego (Talentura). Mantiene el blog La toalla del boxeador.

Jurado del concurso de marzo de 2017.

221. Porra de febrero de 2018

PORRA DEL MES DE FEBRERO DE 2018

TEMA:


Mutaciones

La porra es una votación interna donde los propios ficticianos eligen de entre los textos de sus compañeros ―y sin posibilidad de seleccionarse a sí mismos― aquéllos que consideran de mejor factura.

GANADORES

ANUBIS

Cosas que suceden de madrugada

La mujer se levanta para ir al baño y se da de bruces. Y mientras se acaricia el raspón en una de sus rodillas, se percata de que ahora tiene dos pies izquierdos. Prontamente, y como puede, regresa a la cama. Debería hacerse mil preguntas, pero siempre ha sido una mujer insegura, y sólo se pregunta cómo reaccionará su marido al enterarse de semejante novedad. Y, sin dejar de mirarse los pies, llora en silencio. De repente, el marido bosteza y se levanta para ir al baño. Ella se seca las lágrimas y se finge dormida. Entonces oye un golpe. Su esposo ha trastabillado. Él se mira los pies y, como puede, regresa a la cama. Acto seguido, su llanto desbocado inunda la habitación. La mujer lo abraza y le pregunta qué le sucede.

—No sé cómo —dice él—, pero ahora tengo dos pies derechos.

—Y yo, dos izquierdos —dice ella, al tiempo que le enseña los suyos.

Luego, apoyándose el uno en la otra, van juntos al baño.

LIQUIDÁMBAR

La Poda

En treinta días de intenso trabajo escribí las ciento veinte páginas de mi primera novela. Orgulloso, la presenté al editor. Le gustó el tema, pero me propuso hacer algunos recortes. Luego de tres meses de salomónica elección de lo que estaba de más, la volví a someter a su juicio. Me sugirió transformarla en un cuento. Lo hice al cabo de un año. Le pareció que aún tenía varios datos superfluos para eliminar. Ahora estoy en busca de una antología que acepte mi microrrelato.

Ganadora de la porra GATA BLUES.

221. Febrero de 2018

CONCURSO CCXXI

TEMA: 

Mutaciones


Metamorfosis de la serpiente en hombre, terminada, de William Blake

GANADOR

MALVADISCO

Chernobyl

Arrastrándose sobre su vientre, llegó hasta la zona de exclusión donde se operaban milagrosas curas con solo beber el agua. Al cabo de un tiempo, le brotaron los miembros vestigiales. Rota la maldición ancestral, la serpiente pudo caminar de nuevo erguida sobre sus patas.

FINALISTAS

ALARCÓN

Cuentos decimonónicos de fantasmas

Cuando entró a la biblioteca, el hombre descubrió que una mano flotaba en el aire con un libro abierto. Iba de una esquina a otra de la habitación, y aproximadamente cada dos rondas, una página se daba vuelta sola. El hombre tosió, y la mano dejó caer el libro, se elevó aún más en el aire y se dirigió hacia una pared, donde se estampó ruidosamente. Acto seguido, se deslizó hacia la puerta y salió del cuarto. El hombre, entretanto, recogió el libro y se prestó a sus palabras. Poco después, la mano volvió, pero ya no era una, sino dos. Él disimuló no verlas y continuó con la lectura. Ellas se limitaron a quedarse quietas, como mariposas dormidas en el aire. Al cabo del primer cuento, el hombre se incorporó y sirvió dos copas de coñac. Bebió de una y le ofreció la otra a aquellas manos finas, que delicadamente se frotaron entre sí, antes de agarrar la copa. Entonces una mujer traslúcida se dejó ver.

MALVADISCO

Superhéroe

Como lo supuse, la mutación hizo cambios en mi cuerpo. Me volví invisible y pude volar, en la pijama a cuadros y sin capa, hasta las más altas montañas. Al abandonar la tierra, vi a mamá cuando se arrodillaba a rezar para que, después de tanto dolor y sufrimiento, alcanzara el cielo.

MALVADISCO

Mecanismo de defensa

El cuidador seleccionaba a los individuos más gordos para el sacrificio y exhibía los cadáveres, colgados en garfios, frente al resto de los de su especie. Al calor de la venganza, por espacio de varias generaciones, los organismos de las víctimas activaron los genes que les dotarían de un arma para la supervivencia. Y una mañana, el avicultor se paralizó de terror al enfrentarse con la sonrisa dentada de sus gallinas.

MEMINERO TUI

Prestidigitación

Evaporó a su ayudante con dos giros de la varita. El mago fue denunciado por desaparición forzada y purga su condena dentro de una chistera.

MEMINERO TUI

Creación

Laboró con ímpetu durante seis días y el séptimo, se derritió como barro. Cuando abrió los ojos estaba entre las manos de un hombre que lo moldeaba a su imagen y semejanza.

MEMINERO TUI

Reflejo

Me obligaba a sonreír sin motivo cada vez que nos veíamos. No aguante más: un día lo miré fijamente, salí del espejo y lo hice añicos.


CAIM REYES

A los 13

Comencé a llorar cuando vi a mi mamá. Lo que iba a sufrir cuando se enterara. Ella no entendía y me regañó. Ora qué traes, chamaco. ¿Cuéntame de una vez?

Pero cómo iba a decirle que pronto ya no sería yo. Me transformaría en un animal salvaje, me tendrían de mascota, comería las sobras de la comida que servirían en los cacharros viejos de la abuela y me meterían en una jaula. No pude aguantar más y le dije: 

—Estoy lleno de pelos, me estoy convirtiendo en un chango. 

Ella puso los ojos en blanco y con un zape en la cabeza, respondió: 

—Ya vente comer, no digas tonterías.

El veredicto y demás consideraciones de Claudia Cortalezzi, en la Bitácora de la Marina.

Claudia Cortalezzi

Claudia Cortalezzi


Claudia Cortalezzi nació en Trenque Lauquen, Buenos Aires (Argentina), 1965. Vive en Alejandro Petión, Cañuelas.


En 2005, cofundó el círculo de escritores de horror y fantasía La Abadía de Carfax —junto a Marcelo di Marco, entre otros.

Antologó Cuentos de La Abadía de Carfax 3, PasoBorgo, 2012; Escritos entre mate y mate, antología de microficcionistas argentinas, Micrópolis, 2017; Una casa para siempre, microrrelatos del taller, Micrópolis, (próximamente).

Coordina el Taller de corrección literaria en narrativa —donde aplica la técnica del TC&C de Marcelo di Marco—, en la Biblioteca Sarmiento de Cañuelas; y en CABA.

Corrige el periódico La Información, de Cañuelas, y redacta la página de Cultura.

Trabajó como redactora de contenidos en diarios y revistas.

Prologó catorce libros.

Tiene varios cuentos premiados. 

Participó en antologías en Argentina, España, Perú, Colombia y Cuba.

Fue jurado de los concursos: Crepúsculo, Fund. Tres pinos, 2007 (preselección); Cuentos en Acción, colegio IMEI, 2008; Jóvenes cañuelenses, Biblioteca Sarmiento, 2015; Concurso Guka de microrrelatos, 2017.

Jurado del concurso de febrero de 2018